
En el CRAI del campus Catalunya se inauguró la exposición “Feminisme acadèmic i la col·lecció Atenea” a cargo de Montserrat Duch (directora de la colección), Jaume Llambrich (Publicacions URV) y Júlia Cuadrat (curadora). El acto se inscribió en la celebración de los 20 años de la colección Atenea, que recibió la distinción Maria Antònia Ferrer en 2022.
La colección Atenea de Publicacions URV está especializada en estudios de mujeres, género y feminismos y tiene una clara voluntad interdisciplinar. Quiere profundizar en la memoria colectiva, cultivar la perspectiva crítica de la realidad, avanzar en el reconocimiento de las diferencias y apostar por la igualdad entre las personas.
Actualmente se puede visitar en el vestíbulo del CRAI campus Catalunya hasta el 13 de marzo y próximamente se expondrá en el CRAI de Vilafranca del Penedès, y en el CRAI Baix Penedès en Coma-ruga, entre otros espacios.
Mesa redonda "Feminismes acadèmics: present i futur"
La Universitat Rovira i Virgili acogió una mesa redonda que puso de relieve hasta qué punto el feminismo académico ha sacudido los fundamentos del conocimiento y de las instituciones universitarias. La mesa estaba compuesta por Montserrat Duch, profesora del Departamento de Historia e Historia del Arte; Júlia Cuadrat, doctorando del Departamento de Historia e Historia del Arte; Montserrat Palau, profesora del Departamento de Filología Catalana; Joana Zaragoza, miembro de Iubilo URV y profesora del Departamento de Filología Catalana; Irene Zurrón, profesora del Departamento de Filología Catalana, y Iolanda Tortajada, profesora del Departamento de Estudios de Comunicación y vicerrectora de Política Académica y Calidad.
Las ponentes reivindicaron el largo camino recorrido desde que, en los años ochenta, un puñado de profesoras empezaron a introducir contenidos sobre mujeres, género y feminismos en unos currículos marcados por una mirada profundamente androcentrista. “Nada bajó del cielo”, apuntaba una de las participantes, recordando reuniones improvisadas, bocadillos y resistencias de compañeros y estructuras.
Las intervenciones destacaron que el feminismo no sólo ha ampliado objetos de estudio y recuperado voces silenciadas, sino que ha cuestionado criterios de legitimidad y redefinido metodologías. La aparición de asignaturas específicas, seminarios, colecciones editoriales y másteres ha transformado la forma en que se investiga y cómo se enseña. Asimismo, la creación de institutos de estudios de género y protocolos de igualdad ha consolidado un marco institucional imprescindible, aunque —advirtieron— insuficiente por sí solo.
Varias voces insistieron en el peligro de que esta institucionalización acabe convirtiendo la perspectiva de género en un simple requisito administrativo, desvinculado de la crítica y la transformación social que le son propias. En un contexto marcado por el auge de discursos reaccionarios y el ataque frontal contra la diversidad y los feminismos en otros países, las ponentes recordaron que ningún avance es definitivo. “La regresión es posible”, alertaron, reivindicando un feminismo incómodo, capaz de poner en duda lo que parece incuestionable.
A pesar de constatar mejoras -como el aumento progresivo de mujeres en la docencia y la investigación- subrayaron que los espacios de poder siguen lejos de la paridad real. Por eso reclamaron mantener la ambición, ampliar la diversidad dentro de la academia y seguir haciendo de la universidad un espacio crítico, abierto y comprometido. "Hemos llegado lejos", concluyó una de las ponentes, "pero precisamente por eso no podemos bajar la guardia".