
Desde los primeros compases de la Edad Media, el tiempo se convirtió en una herramienta de orden y significado para la sociedad. Las celebraciones religiosas marcaron el ritmo vital de las comunidades, entrelazando de manera indisoluble el calendario devocional con la vida cotidiana. Las festividades, grandes y pequeñas, configuraron una estructura temporal que no solo regulaba el trabajo y el descanso, sino que también moldeaba la espiritualidad, la cultura, la diversión y la convivencia social.
Este libro explora cómo las festividades religiosas dieron forma a la identidad colectiva en las villas vascas y navarras de los siglos XV y XVI. A través del estudio de los ciclos litúrgicos, sus raíces doctrinales y sus manifestaciones populares, la obra revela la profunda conexión entre religión, tiempo y sociedad, mostrando cómo el calendario festivo articuló la vida medieval y buena parte de su imaginario simbólico.