
El Palacio ducal de Marchena fue la residencia de los duques de Arcos durante siglos y, como tal, sirvió de espejo para reflejar el poder de una de las mayores Casas aristocráticas de Andalucía durante la Edad Moderna. En conjunto con su formidable arquitectura, el ajuar doméstico que vestía su interior participaba de todo un programa simbólico destinado a manifestar la riqueza de los señores y, a su vez, exaltar su ilustre condición. Este libro analiza la escenografía desplegada en el palacio durante la titularidad de don Rodrigo Ponce de León (1602-1658), IV duque de Arcos, atendiendo a los bienes expresados en el inventario y la tasación redactados a su muerte. Desde la caballeriza, donde descansaban las monturas y se guardaban los vehículos, a las salas de aparato, los cuartos de la familia y otras estancias. En estas se encontraba abundancia de pinturas, tapices, armas y tantos otros objetos que decoraban la morada, configurando un discurso grandilocuente basado en la opulencia, el poder y la virtud. Así, la publicación reconstruye parte de los hábitos de representación de la Casa ducal de Arcos y se suma al elenco de estudios reunidos en torno a la cultura material de la nobleza.