
En el Prólogo de este Segundo Abecedario, Francisco de Osuna subraya la intención del libro: «Y assí, queriendo yo servir a todos, junté en este libro diversos exercicios, aunque el Primer Libro contiene uno solo, que es de la Sacra Passión según algunas circunstancias della, y el Tercer Libro contiene también un solo exercicio, que llamo del Recogimiento espiritual. Empero en este libro he juntado todos los exercicios que he provado ser útiles a la vida religiosa, trabajando por incluyr en cada letra el suyo lo más fácilmente que he podido, por que, si en los libros estremos se fallasse dificultad, este medio, que con ellos participa, fuesse muy claro». Si el Tercero (1527) y el Primero (1528) de los Abecedarios son teológica y doctrinalmente más densos, este Segundo (1530) atesora una claridad conceptual y una fluidez expositiva que lo configuran como obra abierta a un público más amplio y de lectura más gozosa. Francisco de Osuna es una de las cimas de la mística española y el primer autor que sistematiza en español la corriente mística del Recogimiento. Esta corriente -como bien sabemos- servirá de inspiración lingüística y doctrinal a la espiritualidad coetánea y posterior, y conducirá al perfeccionamiento que alcanzarán los mayores místicos: Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. En este libro se justifica el humanismo cristiano de Osuna en su labor de traducción, de búsqueda del término exacto y en la lectura anagógica y literal tanto del Viejo como del Nuevo Testamento acompañada de comentarios exegéticos para consolidar su método de oración mental. El lector hallará en esta obra una fuente de aprendizaje y de reflexión, de meditación y de ascesis, ejercicios hoy algo olvidados pero necesarios para serenar las tormentas que anegan la paz del hombre y para fortalecer la caridad y la esperanza en el mundo.