
La alta incidencia y mortalidad de las epidemias de peste sufridas en los territorios hispánicos durante el reinado de Felipe II intensificó una alta demanda de tratados médicos contra la enfermedad.Varias decenas se debieron a escritores españoles, pero se buscaron también fuentes de autoridad europea. Una de las más destacadas, por su fama como filósofo y la seguridad doctrinal que proporcionaba como sacerdote fue el humanista florentino Marsilio Ficino, clave en la adaptación neoplatónica de la filosofía clásica У, en nuestro caso, también de la medicina. Este tratado no fue solamente médico, sino médico–filosófico y contiene junto con tratamientos farmacológicos y medidas sanitarias al uso otras que muestran el temor ante la enfermedad y la conjunción de remedios astrológicos y mágicos, en una integración imposible desde el punto de vista científico. Se edita la traducción española en la edición pamplonesa de 1598, que sigue la traducción zaragozana de 1564. Se ha modernizado en esta edición crítica filológica y se han incluido notas a pie de página para facilitar la lectura actual