
Anacleto Ferrer y Artur Heras presentan Estenogramas filosóficos y La mirada desde la torre del autor Günter Anders.
Día: 9 de julio de 2026 a las 19:30 horas.
Lugar: Librería Bartleby, C/ Cádiz, 50, Valencia.
Participantes:
Anacleto Ferrer, Catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la UV.
Artur Heras, pintor, escultor y diseñador.
Vicente Sánchez-Biosca, Catedrático en Comunicación Audiovisual en la UV.
Los Estenogramas filosóficos de Günther Anders son un conjunto de aforismos publicados por primera vez en 1965. En estas breves y fulgurantes reflexiones se recoge el pensamiento de uno de los filósofos más originales y provocadores del siglo XX. Sus grandes temas –la relación asimétrica entre el ser humano y la técnica, la alienación causada por el capital, la Shoah perpetrada por los nazis, la amenaza de catástrofe nuclear o la función social de la filosofía– resuenan hoy de manera no menos inquietante que cuando vieron la luz estos adagios. El compromiso decididamente antibelicista de Anders debería ser un aldabonazo para nuestras conciencias en un mundo plagado de conflictos en el que el peligro atómico vuelve a estar de actualidad estricta.
“El rasgo inconfundible de los verdaderos filósofos consiste en que no filosofan primeramente en confrontación con otras filosofías. Más bien se ocupan, sin saber que ‘filosofan’ –e incluso, en cierto sentido, sin saber siquiera que existe la reconocida institución de la ‘filosofía’–, de fenómenos extrafilosóficos de cualquier índole. Estas cosas se vuelven ‘filosóficas’ solo a través suyo.”
La estenografía (o taquigrafía) es un sistema de escritura rápida y concisa que, utilizando trazos esquemáticos y caracteres especiales para representar palabras o frases, permite transcribir discursos a la misma velocidad a la que se habla. Está marcada por la urgencia. A juicio de Günther Anders, los grandes sistemas filosóficos carecen de la plasticidad necesaria para adaptarse a la acelerada mutabilidad del mundo técnico moderno; si el pensamiento quiere comprenderlo, expresarlo y estimular cambios en él, debería renovar sus formas comunicativas.
Cada estenograma es un gesto lingüístico “ocasional” cargado de intención, un dardo, un arma ligera y precisa. Los reunidos en este volumen son unas veces pequeñas fábulas; otras, ajustadísimos ensayos; otras, anécdotas con vocación de categorías, y responden a un impulso expresivo antisistemático y antipositivista de matriz común.
La mirada desde la torre reúne las fábulas que Günther Anders escribió entre 1931 y 1968. En una época marcada por la “a-sincronía del hombre con su mundo de productos”, se hace necesaria una revisión radical de nuestra manera de pensar, abandonando las categorías tradicionales del discurso. Vista desde este prisma, la apuesta de este filósofo ‘diferente (anders)’ por la forma fabulística, aguda y provocadora, responde a la necesidad concreta de resistirse a la pérdida de capacidad dialógica y reflexiva, que comporta la proliferación incontrolada de los aparatos técnicos, de la cual depende la posibilidad de imaginar y de experimentar sentimientos.
“En lugar de leer a los clásicos, yo leía los periódicos, pero los leía ‘modo philosophico’. Los colegas siguieron siendo, a pesar de todo, filósofos académicos. Esto tuvo también consecuencias ‘lingüísticas’, pues ellos no intentaron hallar o inventar un lenguaje adecuado a la enormidad del tema. Ni siquiera sintieron que ello fuera necesario”, declaró Anders en 1983 en una entrevista.
Para Anders, la filosofía depende de las situaciones, sin las cuales sería imposible un pensamiento que haga justicia a la disparidad de lo real y que sea capaz de criticarla. A diferencia de las ciencias experimentales especializadas, que en su mayoría crean ellas mismas las circunstancias y condiciones de sus investigaciones, el ocasionalismo designa precisamente la relación entre situación y filosofía. Para el filósofo de la ‘situación’, o de la ‘ocasión’, los pensamientos se precisan y se fecundan a partir de situaciones cotidianas en apariencia insustanciales, y a la postre se convierten en piezas filosóficamente destacables en las que la experiencia personal, depurada de elementos privados, actúa como un sismógrafo de las condiciones sociales.
No hay objeto, por insignificante que sea, ni situación, por absurda que parezca, que no puedan poner en marcha la filosofía para discutir desde una experiencia modesta cuestiones fundamentales. En concordancia con su ‘filosofía de la situación’, Anders parte en estas narraciones de algo vivo, ocasional, de una “imagen” y no de un “concepto”. Pero como ninguna imagen revela inmediatamente su significado, el fabulista debe esforzarse por escrutarlas, por interpretarlas.