
En un lugar de Alcalá de cuyo nombre es preciso acordarse, su Universidad, recaló el Buscón hace justo cuatro siglos. Para la instrucción de don Pablos, ese Quijote sin taquicardias, eligió Quevedo una institución señera que hoy mantiene intacta la grandeza. Contribuye a este prestigio la labor que desarrolla una editorial donde confluyen divulgación, literatura y excelencia. Leer reportaje completo.
